La Estomatitis Vesicular (EV) es una enfermedad que, aunque se menciona con más frecuencia en vacas o caballos, representa un desafío importante para quienes se dedican a la cría de ovejas. Cuando un brote llega al corral, el impacto en la salud de los animales y en la economía del productor puede ser considerable si no se actúa a tiempo.

En el ganado ovino, las manifestaciones de esta enfermedad pueden parecer más discretas al principio. Sin embargo, no hay que confiarse: la caída en la producción de leche, la pérdida de peso y las complicaciones de salud requieren atención inmediata y una estrategia clara de control.
En este artículo te explicamos qué es la Estomatitis Vesicular, cómo identificar sus señales a tiempo, qué hacer si aparece en tu granja y cómo proteger a tu rebaño.
¿Qué es la Estomatitis Vesicular y cómo se contagia?
La Estomatitis Vesicular es una enfermedad de origen viral provocada por un virus de la familia Rhabdoviridae. En la práctica, se traduce en la aparición de dolorosas ampollas y llagas en la boca, la nariz y las patas de los animales afectados.
Existen dos vías principales por las cuales esta enfermedad logra colarse en tu rebaño:
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La picadura de insectos transmisores: Durante las épocas de lluvia o en zonas húmedas, aumenta la presencia de moscas de la arena y moscas negras. Estos insectos funcionan como un transporte para el virus, llevándolo de un animal enfermo a uno sano.
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El contacto directo e indirecto: El líquido de las ampollas contiene una gran cantidad de virus. Si una oveja sana entra en contacto con la saliva o el fluido de un animal enfermo, el contagio es probable. Además, el virus puede quedar en comederos, bebederos o herramientas de trabajo sin desinfectar.
¿Cuáles son las señales de alarma en tus ovejas?
Aprender a reconocer los síntomas a tiempo marca la diferencia entre un caso aislado y un brote fuera de control. Aunque las ovejas suelen resistir un poco mejor los efectos del virus que los bovinos, cuando se enferman muestran signos claros de malestar.
Presta atención a las siguientes señales en tu rebaño:
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Babeo excesivo y fiebre: El animal suele presentar una subida de temperatura corporal y comienza a salivar más de lo habitual. Es común ver a las ovejas quietas, con saliva colgando de los labios y poco interés por el alimento.
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Llagas y ampollas en la boca: En la lengua, las encías y los labios aparecen pequeñas ampollas llenas de líquido. Estas se rompen rápidamente, dejando heridas molestas que impiden que la oveja pueda masticar con normalidad.
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Cojera y dificultad para caminar: El virus también ataca la piel alrededor de las pezuñas. Verás que los animales cojean o prefieren quedarse echados para evitar el dolor al apoyar las patas.
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Problemas en la ubre: En las ovejas en lactancia, pueden salir ampollas o costras en los pezones. Esto provoca que la madre rechace al cordero al amamantar por el dolor, afectando el desarrollo de las crías.
Un dato fundamental: la importancia de reportar el caso
Hay un detalle crucial que todo productor debe tener en cuenta: las lesiones de la Estomatitis Vesicular son prácticamente iguales a las de la Fiebre Aftosa. Dado que la Fiebre Aftosa es una enfermedad sumamente grave para el sector agropecuario, nunca debes asumir por tu cuenta de qué padecimiento se trata.
Ante la menor sospecha de heridas en la boca o en las patas de tus ovejas, comunícalo de inmediato a las autoridades sanitarias o a tu médico veterinario. Ellos tomarán las muestras necesarias para analizarlas en el laboratorio y confirmar el diagnóstico.
¿Cómo combatir la Estomatitis Vesicular en tu granja?
No existe un tratamiento antiviral específico que elimine el virus del cuerpo del animal de un día para otro. Sin embargo, sí hay pasos muy concretos que puedes seguir para ayudar a tus ovejas y evitar que la enfermedad se expanda:
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Separa a los animales enfermos: Aísla de inmediato a las ovejas que presenten síntomas en un espacio limpio, seco y alejado de los demás animales.
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Brinda cuidados de apoyo: Aplica antisépticos suaves recomendados por el veterinario en las heridas para prevenir infecciones. Ofrece comida blanda, como pasto fresco o forraje picado, además de agua limpia.
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Controla los insectos: Aplica repelentes aptos para ganado y elimina acumulaciones de agua estancada cerca de los corrales, ya que ahí se reproducen los mosquitos.
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Desinfecta instalaciones: Lava comederos, bebederos y herramientas con desinfectantes a base de yodo o cloro. El virus es sensible a estos productos si se aplican regularmente.
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Protege tu salud: La enfermedad puede causar síntomas leves similares a una gripe en las personas si se manejan las heridas sin protección. Usa guantes y lávate las manos tras atender a los animales.
La prevención es tu mejor aliada
Mantener la Estomatitis Vesicular lejos de tu rebaño es posible si adoptas hábitos constantes de limpieza y bioseguridad. Evita ingresar animales nuevos al predio sin una cuarentena previa y mantén al día las revisiones veterinarias de tu explotación. Un manejo responsable es la garantía para conservar un rebaño fuerte y sano.


